La pregunta que titula este artículo quizás sea una tontería dentro de 2 o 3 años, y es que, claramente, esta guerra de hacer crecer las pantallas se ha estancado bastante por suerte para quedar entre las 5 y las 5,7 pulgadas, aunque con algunas excepciones como esos phablets que llegan o superan las 6 pulgadas.

Aquellos que sean veteranos en el mundo Android y hayan echado la mirada hacia el pasado, puede que se hayan hecho esta pregunta. Yo llevo con móviles Android unos 7 años, y la experiencia durante todo este tiempo me ha hecho hacerme esa pregunta. Voy a intentar contar cómo fue mi experiencia con los diferentes saltos en cuanto a tamaño de pantalla.

Los inicios con una pantalla de 3,2 pulgadas

Xperia X10 Minipro

A día de hoy hablar de una pantalla de 3,2 pulgadas en un smartphone es igual a pensar en quedarse ciego al intentar leer cualqueir cosa. Pero hace cerca de 7 años apareció en mi vida un Sony Ericsson Xperia X10 Mini Pro (un nombre cortísimo, claramente), fue mi primer Android y, además, mi primer móvil con pantalla táctil.

Ese pequeñajo con teclado físico QWERTY deslizable me acompañó durante bastante tiempo. Estaba bastante contento con él porque, además, era muy resistente (comprobado en multitud de ocasiones) y podía hacer casi de todo lo que se podía hacer con un móvil en aquellos años. Ese teclado me facilitó mucho el envío de SMS y búsquedas en Google.

Pero un tiempo después, unos 2 años si no me falla la memoria, quería cambiar de móvil, la tecnología de los smartphones iba evolucionando y yo no empezaba a sentir la necesidad de no quedarme muy atrás. Además, en aquel tiempo Whatsapp empezaba a subir como la espuma y mi móvil, en Android 1.6, no podía instalarlo (Vodafone jamás se dignó a darle Android 2.1).

El salto a las 4,3 pulgadas vino con el HTC One S

Htc One S

En casa de un amigo vi la oferta que tenían en Orange para este terminal, así que no tardé en dicidirme por este nuevo gama media. Cuando al fin llegó, con Android 4.0.3 Ice Cream Sandwich, es ahí donde empecé de verdad a saber de qué iba Android. Ante mí tenía un aparato potente para la época y bastante elegante.

Era un móvil bastante fino y cómodo, con lo que llevarlo de un sitio para otro no era ninguna molestia. Con él empecé a trastear con eso del root, ya que me surgió ese cosquilleo de personalizar al máximo mi dispositivo y darle características únicas para aquel entonces. Hace mucho que perdí la cuenta de las ROMs que pude probar en el HTC One S, algunas hechas por desarrolladores españoles.

A día de hoy, con sus 5 años, sigue en activo (aunque la batería no llegaría al final del día con un uso normal), con CyanogenMod 12.1 y rindiendo lo mejor que puede. Es el móvil más antiguo de los que poseo ahora mismo. Pero también quería un móvil más potente, pues quería machacar más las nuevas aplicaciones y juegos de Android.

Otro salto generoso, esta vez a las 5,2 pulgadas

Lg G2

Y elegí a un móvil un tanto extraño por aquel entonces, y es que no sólo era compacto para tener una pantalla de 5,2 pulgadas, sino que, por primera vez, se incorporaban los botones en la parte trasera. Lo has adivinado, es el LG G2, mi primer salto a la gama alta, y quería irme lejos de los típicos Samsung que dominaban el mercado.

Mi gusto por la originalidad de este terminal hizo que tratara de poner su hardware al límite, instalando los juegos más potentes que había por aquel entonces y probando su cámara en casi cualquier situación que podía. Y no me decepcionó lo más mínimo, estuvo a la altura en prácticamente cualquier situación.

A día de hoy está con CM13, disfrutando de Android Marshmallow que LG le negó. La batería sigue funcionando relativamente bien, pero el año pasado quise cambiar de terminal, y casualmente, esta vez no había un salto en el tamaño de pantalla, ya que lo que me atraía del que sería mi siguiente terminal eran otras cosas.

Todavía me quedé un tiempo más en las 5,2 pulgadas

Xperia Z2

Mi siguiente compra fue el Sony Xperia Z2, el primero que me pude comprar libre (le pillé alergia a eso de las permanencias), pero lo que realmente me atraía de él era su diseño y la posibilidad de introducir una tarjeta microSD. Es cierto que el terminal había salido en 2014, pero siendo tan similar al Xperia Z3, tenía la suerte de poder comprarlo más barato.

Al sacarlo de la caja su diseño me encantó, y el hecho de que fuera resistente al agua (que realmente no me importaba) era un extra de resistencia que nunca está de más. No dejé de probar su cámara en toda situación posible ni los juegos más potentes del momento. Sus altavoces frontales fueron otro extra que me gustó bastante.

Pero lo que más me sorprendió fue su autonomía, pues podía llegar a dos días con un uso más o menos moderado (eso sí, quitando la dichosa app de Facebook de mi vista). El soporte también fue algo muy positivo (a día de hoy está con Marshmallow gracias al programa de betas ya finalizado, y esperando a la versión definitiva).

El salto a las 5,5 pulgadas, el más reciente

Realmente no tenía intención de cambiar de móvil, pero pasó algo imprevisto, y fue el OnePlus 3. Realmente no sé que hizo que tomara la decisión de comprarlo, pues su diseño no es original (aunque sí elegante), no tiene la mejor cámara, ni la mejor pantalla, ni la mejor autonomía, pero es bueno en todo eso y a un precio atractivo para sus caracetrísticas.

Creo que lo mejor de este terminal es que estoy teniendo una buena experiencia en todos los terrenos, aunque no sea el mejor en ninguno de ellos. El hecho de que su capa de personalización sea muy ligera sin renunciar a la personalización es un extra a tener en cuenta. Tiene casi de todo, y a un buen precio.

Posiblemente haya sentido la necesidad de buscar un buen móvil con una pantalla más grande, y el OnePlus 3 fuera, para mí, la mejor opción que podía elegir. ¿Cuánto durará conmigo? ¿Llegará a los dos años? ¿Pasará de ese tiempo? ¿El próximo será más grande, más pequeño o igual? No lo sé, y no me preguntes tanto, que estoy todavía con la FP de adivino.

¿Ha sido este cambio de gustos por las pantallas generalizado?

Lo anterior ha sido más un ejemplo de cómo, con el tiempo, me he adaptado a lo que veía. Es posible que te sientas identificado, sobre todo si llevas ya unos cuantos años en el mundo de los móviles (sin importar sistema operativo), y me hace pensar en si somos nosotros los que hemos decidido cambiar nuestros gustos o ha sido la tecnología la que nos ha obligado a cambiarlos.

Obviamente, y seguro que en los comentarios más de uno lo dirá, hay gente que sigue prefiriendo tamaños de pantalla inferiores a las 5 pulgadas (y por suerte aún hay opciones para ese sector), lo que me da ese atisbo de esperanza de que somos nosotros los que marcamos la evolución de la tecnología.

Por supuesto, espero que haya aquí un debate acerca de tus gustos de tamaño de pantalla, si han ido cambiando con el tiempo y en qué sentido (puede que antes te gustaran las pantallas grandes y ahora las prefieras más contenidas) y, bueno, cualquier reflexión que tengas al respecto de este tema será bienvenida.

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¿Cambia nuestra preferencia de tamaño de pantalla según pasa el tiempo?

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por
Santiago Luque

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