Todo puede empezar por no ser capaz de recordar una palabra, tener dificultades en la realización de las actividades diarias o perder la memoria de un hecho completo en concreto. También puede haber cambios de estado de ánimo y el comportamiento. Estos son los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer, una forma de demencia que causa deterioro progresivo de las capacidades cognitivas.

Qué es la enfermedad de Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer es un trastorno asociado con un tipo de demencia que puede robar a las personas la capacidad de pensar con claridad, realizar labores cotidianas y, en última instancia, recordar quiénes son incluso. Debido a que la enfermedad es tan devastadora principalmente para los familiares de la persona afectada y como los tratamientos anteriores no han logrado llegar a una curación, siempre se está atento a las opciones de tratamiento natural del Alzheimer.

Hay mucho que todavía no sabemos sobre el cerebro humano, pero afortunadamente en el 2016 se marcó un año de progreso y algunos avances en la lucha contra el Alzheimer bastante significativos. Permítanme compartir algunos de ellos con ustedes.

Causas del Alzheimer

Hay varias teorías incluyendo el daño de los radicales libres, una inhabilidad de utilizar la glucosa correctamente, deficiencias de vitaminas, o toxinas ambientales. Esta enfermedad afecta a más de la mitad de las personas mayores de 85 años en los EE.UU.

La buena noticia es que existen opciones de tratamiento natural del Alzheimer que pueden mejorar efectivamente esta condición. Recientemente, los científicos también están descubriendo grandes avances de la lucha contra el Alzheimer que podrían llevarnos a una cura.

Cómo prevenir la enfermedad de Alzheimer

1. Conversar

A menudo estar en contacto con amigos y familiares nos pueden ayudar a prevenir esta enfermedad. Un estudio ha demostrado que quienes se sienten solos reducen la capacidad del cerebro para luchar contra los cambios asociados con el envejecimiento, duplicando el riesgo de la enfermedad de Alzheimer.

2. Danzar

Practicar danza varias veces a la semana puede reducir el riesgo de enfermedad de Alzheimer en un 75%. El estudio ha demostrado que esto explica que la coordinación que requiere la danza estimula el cerebro, además de fomentar la memoria para aprender secuencias.

3. Alimentación recomendada

Los frutos secos: Los ácidos grasos en los frutos secos reducen en un 40% el riesgo de contraer la enfermedad de Alzheimer.

El pescado: Aumentar el consumo de pescado y reducir la carne roja, así como comer más frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, ayuda a prevenir la enfermedad de Alzheimer.

Las vitaminas: Tomar 400 UI de vitamina E y 500 mg de vitamina C al día puede reducir el riesgo de la enfermedad de Alzheimer, la demencia y otras condiciones que causan la pérdida de memoria. Estos nutrientes son absorbidos por el cerebro, donde destruyen normalmente los radicales libres.

La dieta es muy importante. Hipócrates conocía la importancia de la comida en la curación del cuerpo. Allá por el año 400 A.C. Hipócrates ya sabía que para prevenir y tratar las enfermedades, lo primero era comer alimentos llenos de nutrientes. La ciencia moderna se está poniendo al día con esta premisa.

Dieta mediterránea y la enfermedad de Alzheimer

Los científicos descubrieron recientemente que la dieta mediterránea parece ser protectora contra la enfermedad de Alzheimer. Un estudio de la UCLA publicado en el American Journal of Geriatric Psychiatry encontró que la dieta mediterránea es uno de los principales factores de estilo de vida que parece evitar que se desarrollen en el cerebro las placas tóxicas y enredos asociados con el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.

Las placas tóxicas se caracterizan por depósitos de una proteína tóxica llamada beta-amiloide en los espacios entre las células nerviosas del cerebro; algo así como enredos de hilos anudados de la proteína tau que se encuentra dentro de las células cerebrales. Ambos se consideran los indicadores claves de la enfermedad de Alzheimer.

El nuevo estudio utilizó imágenes de PET para estudiar el cerebro en busca de cambios y es el primero en demostrar cómo los factores del estilo de vida influyen directamente en proteínas anormales en personas con sutiles pérdidas de memoria que aún no han sido diagnosticadas con demencia. También se ha demostrado que los factores de estilo de vida saludable están relacionados con una disminución del encogimiento del cerebro y menores tasas de atrofia en personas con Alzheimer.

Los alimentos básicos de la dieta mediterránea incluyen:

  • Frutas y hortalizas frescas, especialmente verduras de hoja verde como espinaca y col rizada y verduras no amiláceas como berenjena, coliflor, alcachofas, tomates e hinojo
  • Aceite de oliva
  • Nueces y semillas (como las almendras y las semillas de sésamo utilizadas para hacer tahini)
  • Legumbres y frijoles (especialmente lentejas y garbanzos utilizados para hacer hummus)
  • Hierbas y especias (como orégano, romero y perejil)
  • Granos enteros
  • Comer pescado y marisco al menos dos veces por semana
  • Alimentos de alta calidad, aves de corral, huevos, queso, leche de cabra y kéfir rico en probióticos o yogur, consumido con moderación
  • Carne roja consumida en ocasiones especiales o aproximadamente una vez por semana
  • Un montón de agua fresca y un poco de café o té
  • A menudo un vaso diario de vino tinto

Su intestino juega un papel importante en la enfermedad de Alzheimer

El intestino es responsable de mucho más que la digestión. En 2016, investigadores de la Universidad de Chicago descubrieron que una dosis a largo plazo de antibióticos cambió las bacterias intestinales de los ratones de una manera que parecía ayudar a reducir los niveles de proteínas amiloide-beta en los cerebros de los ratones.

Esta es una investigación preliminar y ciertamente no sugiero que todos comencemos a tomar antibióticos. Pero lo que me gusta de este descubrimiento es que pone de relieve el hecho de que nuestro intestino o nuestro microbioma, está muy estrechamente vinculado a nuestro cerebro y las enfermedades relacionadas con el cerebro. De hecho, muchos llamaron a nuestro intestino el “segundo cerebro”. Investigaciones futuras podrían potencialmente buscar maneras más naturales de mantener nuestro estómago sano para proteger nuestros cerebros.